La amistad es una de las grandes acompañantes de la vida. Es el plato fuerte en el banquete de la existencia.
La vida es abierta y provisional.
La felicidad como proyecto significa tener un horizonte de metas y temas por los que uno lucha con tesón, con el alma, con la cabeza, aspirando a los mejor.
La ilusión constituye la dimensión esencial del porvenir.
Si la vida es la gran maestra, el tiempo es su gran escultor.
La piedra filosofal está en hacer algo que merezca la pena con la propia vida, de cuerdo con las posibilidades de cada uno.